DOMINIO DEL PROCESO DE ENSENANZA APRENDIZAJE
Destrezas motoras
Es una buena categoría para comenzar porque se
reconoce generalmente como una categoría distintiva. Estas destrezas son
aptitudes que intervienen en actividades motoras organizadas tales como atarse
los zapatos, escribir las letras, cantar, pronunciar los sonidos de las letras
o manejar herramientas o instrumentos. Como todos sabemos, el aprendizaje de
estas destrezas motoras necesita práctica, en el sentido de repetición del acto
motor esencial.
De hecho, este requisito parece ser una de las
principales características que distingue las destrezas motoras de otros
dominios del aprendizaje. Se ha probado que las destrezas motoras continúan
mejorando con la práctica por largos períodos de tiempo. Por otra parte, se ha
confirmado que las destrezas motoras se retienen más fácilmente que el material
verbal.
Destrezas intelectuales
Es la tercera categoría. Las más importantes de
estas destrezas son las discriminaciones, conceptos y reglas que constituyen
las habilidades básicas del aprendizaje y todas las elaboraciones de estas
habilidades que ocurren en materias más avanzadas. Es de especial importancia
el distinguir estas destrezas de las informaciones y de los conocimientos
verbales; por ejemplo, ser capaz de recordar y de volver a formular una
definición verbalmente es bastante diferente a mostrar que uno puede usar esa
definición. Es esto último y no lo primero lo que queremos decir cuando
hablamos de una destreza intelectual. ¿Se necesita práctica para aprender una
destreza intelectual?. No hay pruebas de que la práctica, en el sentido
corriente de este término, mejore una destreza intelectual. ¿O se necesita,
para aprender estas destrezas, un contexto organizado y significativo?. Estos
puntos son muy dudosos, al menos si tratamos de definir contexto significativo
en la misma forma en que lo definíamos al hablar del aprendizaje de información
verbal.
Estrategias Cognoscitivas
Es la cuarta categoría en la cual ha insistido de
una manera especial Bruner. En un sentido, estas estrategias son también
destrezas diferentes del conocimiento o de la información verbal. Son destrezas
organizadas internamente y que gobiernan la conducta del individuo al aprender,
recordar y pensar.
Están orientadas hacia una auto-dirección del
aprendizaje y del pensamiento, por lo que se diferencian claramente de las
destrezas intelectuales, que tienen una orientación hacia el medio ambiente del
que aprende. Es curioso que, aunque son muy diferentes de las destrezas
motoras, comparten con ellas la propiedad de derivar la organización aprendida
de los estímulos que ocurren dentro del que aprende. Por esta razón, también
requieren cierto tipo de práctica, aunque esta palabra se usa aquí para
enfatizar la analogía principalmente; lo que se requiere es la repetición de
las ocasiones en las cuales se ponga a prueba el pensamiento.
Hay que señalar que las estrategias de pensamiento
no se aprenden todas a un mismo tiempo, como pueden aprenderse las destrezas
intelectuales. Por el contrario, muestran un refinamiento continuado en la
medida en que el que aprende sigue encontrando situaciones en las cuales tiene
que aprender, recordar, resolver problemas y definir problemas por sí mismo.

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